PROTEGER Y RESTAURAR EL 80% DE LA AMAZONÍA 2025-2030

AMAZONÍA EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

El informe “Amazonía en peligro de Extinción” es una colección de 22 artículos escritos por 55 autores de diferentes ámbitos: líderes indígenas, activistas, tomadores de decisiones, políticos, comunicadores, etc. y se divide en tres secciones. La primera parte presenta la “Ciencia detrás del punto de inflexión”, que en los últimos años se ha disparado como una nueva área de conocimiento que analiza la deforestación y la degradación, pero también la integridad de los ecosistemas, los ríos voladores, las evidencias que emanan de los territorios y, en esta ocasión, incluimos el análisis del agua, tan necesario para una visión integral de la cuenca. La segunda sección presenta los “Motores de deforestación y degradación” con artículos que cubren el impacto de los “productos básicos” (commodities) en la Amazonía, las secuelas de la actividades extractivas “legales” (petróleo, minería) en áreas clave de biodiversidad y territorios indígenas, así como los impulsores “ilegales” como la tala y la minería ilegales. Tres líderes indígenas de diferentes organizaciones incluyen sus testimonios sobre el impacto de todo extractivismo en sus comunidades. La tercera y última sección “Hacia un nuevo paradigma” es una colección de contribuciones disruptivas que pueden cambiar radicalmente la trayectoria hacia un nuevo paradigma en la Amazonía. No es filosofía; estas son realidades ya en marcha que pueden ser replicadas, ampliadas, difundidas, (re)inventadas y desarrolladas, en resumen, cambiar las políticas públicas desde una perspectiva diferente, desde la periferia.

¿Dónde estamos ahora?

El Informe “Amazonía en peligro de extinción” no es una continuación del Informe 2022 “Amazonía contra el reloj”. Los datos presentados aquí demuestran el colapso de un sistema construido durante milenios. El 30% de lo que llamamos Amazonía está deforestado y severamente degradado. Esto quiere decir que el nivel de degradación de 2020 y 2024 escaló 4 puntos porcentuales.

Esta investigación, desarrollada desde 2021 por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) en el marco de la Iniciativa “Amazonía por la Vida: Proteger y Restaurar 80%  2025-2030” con una metodología propia basada en los datos desde 1985 a 2024, arroja un conjunto de hallazgos cuyo objetivo es informar y orientar la política mundial y nacional para lograr evitar el avance de los escenarios de punto de no retorno que ya están ocurriendo en ciertas regiones amazónicas.

Este informe en primer lugar presenta una actualización de los resultados incluidos en el Informe “Amazonía a Contrarreloj” de 2022 que se llevó a cabo con datos de la RAISG de 2020. El objetivo es dar cuenta de la trayectoria que la deforestación, degradación y fuegos y su impacto a nivel regional en estos dos momentos, 2020 y 2024.  En segundo lugar, se desagregan los datos a nivel país para proveer insumos que permitan tomar acciones emergentes frente a puntos de no retorno presentes ya en algunos territorios. Finalmente, se analiza la penetración de la degradación, deforestación y fuegos en los Territorios Indígenas, áreas protegidas y, en esta ocasión, Sitios Ramsar.  Los datos confirman una trayectoria acelerada hacia un punto de no retorno en varias regiones de no tomarse medidas emergentes.  Sin embargo, la conclusión final es que el 70% de la Amazonía sigue aún en pie y que las áreas prioritarias han sido identificadas con 12 variables que pueden guiar políticas públicas regionales y nacionales inmediatas.

Algunas conclusiones clave de esta investigación a continuación:

  1. En total, durante los 40 años analizados (1985-2024), la Amazonía ha perdido 136 millones de hectáreas de bosque, una superficie equivalente a casi tres veces el tamaño de España.
  2. Entre 2021 y 2024, la región experimentó una aceleración sin precedentes en la pérdida de su cobertura natural, con un ritmo de transformación y degradación de alrededor de 8 millones de hectáreas al año, equivalente a más de 33 millones de hectáreas afectadas en solo cuatro años.
  3. Mientras los datos de 2020 mostraron una pérdida del 26% debido a la deforestación (20%) y la degradación severa (6%); para 2024, las áreas transformadas y degradadas cubrían el 30% de la Amazonía, reduciendo las áreas con alta funcionalidad ecológica al 70%. Esta tendencia señala un riesgo real e inminente de pérdida irreversible de resiliencia en los ecosistemas amazónicos, amenazando la estabilidad climática, la disponibilidad de agua y la biodiversidad de la región.
  4. Bolivia y Brasil siguen siendo los países con mayores niveles de transformación y degradación de ecosistemas y paisajes amazónicos, como ya se evidenció en el informe de 2022 .
  5. 2024 se perfila como uno de los años más catastróficos, con más de 21 millones de hectáreas afectadas por los incendios.
  6. . Para 2024, los indicadores muestran un aumento moderado: 13% en Territorios Indígenas y Áreas Protegidas, y 25% en Sitios Ramsar, en contraste con un preocupante 47% de transformación y degradación fuera de estas áreas.
  7. Los resultados confirman el papel fundamental de los Territorios Indígenas como mecanismos de conservación efectivos, comparables a las áreas protegidas.
  8. Para 2024, la Amazonía tiene más de 538 millones de hectáreas de bosque estable, lo que significa que el 70% permanece en pie. De este total, los Territorios Indígenas salvaguardan 202 millones de hectáreas, las Áreas Protegidas 174 millones y los Sitios Ramsar 25 millones. En contraste, los bosques fuera de estas áreas protegidas son los más vulnerables a la pérdida y fragmentación, y requieren urgentemente estrategias efectivas de conservación y restauración (194 millones de hectáreas de bosque).
  9. Un plan de acción para la restauración de por lo menos 10% de la Amazonía tiene que ser un resultado tangible de la COP30.
  10. Es urgente que la región asuma una meta regional para evitar un punto de no retorno.

El estado de la Amazonía a nivel país


La tendencia regional vuelve a posicionar a Bolivia y Brasil como los países con mayor nivel de transformación y degradación de los ecosistemas y paisajes amazónicos. En el caso de Bolivia, cuya Amazonía representa el 65% del territorio nacional, hasta el año 2024 se ha transformado el 28% y degradado el 10% de su superficie amazónica. Por su parte, Brasil, que concentra el 61% de su territorio dentro de la región amazónica, presenta una transformación del 32% y una degradación del 4%. En ambos casos, la expansión de la frontera agropecuaria, la deforestación y los incendios forestales han incidido en la reducción significativa las Áreas Clave para la funcionalidad e integridad ecológica de la Amazonía en su conjunto. Asimismo, los resultados comparativos entre 2020 y 2024 evidencian tendencias preocupantes en Ecuador y Colombia. En Ecuador, el 23% de las áreas amazónicas presentan ya niveles de transformación, mientras que en Colombia la transformación y degradación alcanzan un 19%. Estas cifras reflejan una expansión sostenida de las presiones antrópicas y la pérdida acelerada de conectividad ecológica en sectores críticos para la conservación regional.

Territorios Indígenas, Áreas Protegidas y Sitios Ramsar: los escudos de la Amazonía


Aproximadamente la mitad de la Amazonía está comprendida por Territorios Indígenas (TI), Áreas Protegidas (AP) y Sitios Ramsar, los cuales se han consolidado como verdaderos escudos frente a la deforestación y la degradación. Estos territorios constituyen una pieza esencial en las soluciones esperanzadoras para la conservación y resiliencia de la Amazonía.

Si bien desde el año 2020 la transformación y degradación de los ecosistemas amazónicos no han dado tregua, impulsadas principalmente por la expansión de la frontera agropecuaria y la creciente recurrencia de incendios forestales, las tasas de deterioro dentro de los TI, AP y Sitios Ramsar se mantienen significativamente por debajo de las registradas fuera de estos espacios, confirmando su papel como barreras efectivas frente al colapso ecológico.

En 2020, estas tres figuras territoriales registraban niveles de transformación y degradación del 10% en los Territorios Indígenas, 11% en las Áreas Protegidas y 19% en los Sitios Ramsar, mientras que fuera de ellos la transformación superaba el 42%.

Para 2024, los indicadores muestran un incremento moderado: 13% en TI y AP, y 25% en Sitios Ramsar, en contraste con un preocupante 47% de transformación y degradación fuera de estos espacios.

Los resultados confirman el rol fundamental de los Territorios Indígenas como mecanismos de conservación efectiva, comparables a las áreas protegidas. En muchos casos, un territorio indígena titulado se traduce, de hecho, en una garantía de protección y mantenimiento de la funcionalidad ecológica, aun cuando la conservación no sea su objetivo explícito.

Asimismo, las estadísticas comparativas de 2020 y 2024 evidencian que las zonas donde coinciden o se traslapan un Territorio Indígena, un Área Protegida y un Sitio Ramsar presentan los mayores niveles de integridad ecológica y menor ritmo de degradación, consolidando un modelo territorial clave para sostener la resiliencia amazónica.